miércoles, 23 de septiembre de 2015

Eternidad

El Pastor, parado frente al púlpito, miró a la congregación y dijo: Nos podemos esconder de todos, menos del Señor. El nos ve siempre, atento y vigilante, conoce aún los designios de nuestros corazones. Con los dedos cruzados siguió hablando, como un adolescente que le miente a sus padres. "Y siempre está dispuesto a perdonarnos si ve que nos arrepentimos sinceramente de nuestros pecados". La congregación entera se puso de pie y gritó: ¡Aleluya! Muchos años después el pastor está sentado en una sala de espera gigantesca, esperando ser juzgado. Se escucha por los altavoces un nombre. El Pastor mira a su alrededor y ve a un Rabino levantarse y caminar lento hacia una puerta azul que acaba de abrirse. El judío lo mira sonriendo y le dice: "El verdadero castigo está en la incertidumbre de la espera" El Pastor se acerca a la puerta azul y lee una pequeña inscripción que dice: "Sala de Espera 2".

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